¿Puede el amor absorbernos de tal forma que se convierta en
una adicción?
Parece que hay personas que se enamoran siempre de personas que
necesitan ayuda, pero no para amarles sino para sentirse útiles y queridas.
Pero estas relaciones son problemáticas y se convierten en destructivas; cuando
es así estamos ante el síndrome de la codependencia.
Sin embargo, la
dependencia siempre existe.
Si la pareja no te importa no te implicas, si no te afecta de
alguna manera no es una relación armónica y madura, que es el ideal al que
todos aspiramos.

Hay otro tipo de
personas egoístas y dominantes que no dejan crecer nada a su alrededor
"vampíricas", otras celosas que no toleran la presencia de nadie e
incluso pueden infringir malos tratos físicos o psíquicos a su pareja. A veces
hay una violencia llena de silencios y miedos.
Es un juego de poder, una lucha en que cada uno ejerce su
forma de control del otro asumiendo papeles de víctima o de salvador. Los
expertos coinciden en que quien esta inmerso en una relación de codependencia,
nunca se da cuenta de ello por si mismo, corresponde a un tercero desde fuera
la responsabilidad de hacerlo evidente.
Lógicamente si la relación es
gratificante para ambas partes, si no hay dolor, si se afronta lo cotidiano de
un modo aceptable, no hay que hacer evidente los entresijos de porque funciona
la relación, solo hay que intervenir cuando la relación hace daño a terceros,
hijos, personas del entorno o uno de los miembros de la pareja.
La codependencia puede provocar también una serie de síntomas
psicosomáticos inespecíficos, dolores de cabeza, desarreglos digestivos
menstruales, insomnio o trastornos psicológicos o enfermedades como la
depresión, la obesidad, la bulimia...
Los primeros síntomas de alarma serían no
estar a gusto, no sentirse feliz, no querer llegar a casa, no sentir deseo...
Ante esto siempre cabe preguntarse a uno mismo que me pasa.
EL MIEDO AL COMPROMISO
El miedo a la intimidad, al compromiso, a la dependencia
amorosa que hoy día se da con mucha frecuencia es también un tipo de relación
dependiente. Hay muchas personas que cuando les surge el deseo, la atracción
por alguien o se enamoran les surge automáticamente el miedo a la dependencia,
al compromiso. Suelen darse estas situaciones en personas con experiencias
anteriores dolorosas y frustradas o en
personas con padres separados ...
Brenda Schaeffer asegura que la gran paradoja del amor
dependiente es esta precisamente, desear imperiosamente amar y ser amado:
"Miedo al rechazo, miedo al dolor, miedo de perder el control, miedo a la
personalidad del otro y, muy especialmente, miedo a conseguir la
felicidad". Quien teme a la intimidad y al compromiso inicia una relación
que desea realmente pero que corta a medida que el deseo toma forma.
Así va
iniciando relaciones que nunca se consolidan y entra en un ciclo que se va
repitiendo. Si no se sincera consigo mismo y no afronta cuales son sus
verdaderas necesidades y se arriesga al compromiso, difícilmente encontrará lo
que tanto desea y busca: SER FELIZ
Fuente: Extraído de la página http://www.agenciamatrimonial.com/ocio/codependencia.htm