¡Me declaro hija de Dios y del Universo! Con asistencia amorosa al gran planeta Tierra. ¡Consciente de lo sublime y de lo sagrado de la creación! ¡Libre! Libre de sentir y amar con alegría infinita y sin miedo a cada ser, a cada hermano, a cada criatura viviente, a cada partícula mía, a cada célula, a cada esencia, desde la verdad y de forma profunda. Me declaro una enamorada absoluta de las alturas, de las estrellas, de las montañas, de los soles, de las lunas, de los planetas y de los tesoros ocultos del corazón. Me declaro energía… noble, prominente, celestial y creadora. Me declaro una con el TODO, honrando la soberanía de los elementos, agradeciendo de rodillas al agua, al fuego, al aire y a la tierra, al éter, a los vientos, a las nubes y a las águilas que se consumen en la llama azul de la eternidad. Me declaro unida a las dimensiones y al tiempo y a las distancias inexistentes. Me declaro declarada, pronunciando ¡Gloria! En cada parto mío y otorgando mi ser...