LO REAL Y LO IMAGINARIO
Nuestro cerebro no establece diferencias entre un hecho imaginario y un hecho real. Llamo «real» al hecho que viene del exterior, a una situación que se vive, que se ve, que se oye, que se puede percibir de manera sensorial. Por el contrario, un hecho «imaginario» es de orden cognitivo, es una cosa en la que se piensa, que se imagina o que se evoca. El cerebro, por tanto, no establece diferencias entre estos dos tipos de hechos. Cuando se vive un hecho o cuando se evoca, el cuerpo segrega unos mismos ácidos, suda, tiene las mismas palpitaciones; y, en el plano emocional, tiene la misma alegría o la misma tristeza, ira, vergüenza, etcétera. La emoción es idéntica. Esta observación tiene unas consecuencias que pueden ser de primera magnitud en el proceso del comienzo de la enfermedad. Cuando sobreviene un hecho exterior, como de hecho están sobreviniendo en cada instante de nuestra existencia, el hecho es coloreado, teñido, más o menos deformado, por nuestra subjetividad, por nue...