Mi particular PADRE NUESTRO
Padre nuestro que estás en el cielo. Y estás en mi corazón, en mi alma, en el alma del mundo, en el cantar de los pájaros de cada mañana, en la sonrisa de un niño, en el amor incondicional de una madre, en mi amanecer, en la sonrisa de mis hijos, en el abrazo del ser amado, en las palabras de mis amigos. Santificado sea tu nombre. Así como santificado sea el mío, mi casa, mis hijos, mi familia, mi trabajo, mis amigos, mi ciudad, el país natal, mi país de adopción y el mundo donde habito. Venga a nosotros tu Reino. Tu Reino de amor, de bondad, tu Reino de armonía, de equilibrio, de sabiduría y de paz. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Porque tu voluntad Padre será siempre que vivamos en armonía con nosotros mismos, porque nuestro cielo y nuestra tierra permanece dentro de nosotros como una Unidad. Danos hoy nuestro pan de cada día. Nuestro pan de fortaleza, de amor, de verdad, de luz, para saber todos los días como debo actuar, pensar ...