De la vida y la muerte


Hace unos días leí que la muerte no existe tal cual la vemos, el artículo se extendía en una explicación cuántica de cómo estamos desplegados en que presente pasado y futuro coexisten al mismo tiempo.

"La muerte no existe tal cual la vemos" ... He pasado muchos años de búsqueda. Hace mucho que voy hacia adentro, encontrándome, observándome, realizando un trabajo de hormiga Miga a miga, he ido comprendiendo pequeños detalles de lo que llamamos vida. He estado en muchos talleres, he leído a grandes maestros, he escuchado muchas conferencias, he conversado con grandes profesionales. Mi recorrido no ha sido en vano, me doy cuenta en cada conflicto, he compuesto mi particular caja de herramientas, que en esos momentos me es tan útil para no venirme abajo, o simplemente levantarme un poco antes.

Pero no hay, no existe, una herramienta que funcione de manera efectiva, en una situación tan dolorosa como es la partida de un ser querido.

La teoría me la conozco... ¡Trascendemos! ¡No somos este cuerpo! ¡No te preocupes que todos nos veremos de nuevo! ¡Esta con Dios! ¡Un ángel más en el cielo! y un sin fin de palabras más. 

Todos buenamente desean colaborar para aliviar tu dolor. Pero en esos momentos, no deseas escuchar, no es que no comprendas, no es que no agradezcas, no es ni siquiera que no lo desees, es que existe algo más fuerte que tú, y que se expresa físicamente, en un llanto que te desgarra el alma. O así lo he sentido.

En un momento de dolor, de perdida, ese desapego cuando se trata de un ser amado, es tan desgarrador, que deja una herida... ¿Sabes, ese momento en que das un golpe, y alguien se acerca y no deseas que te hablen, hasta que se alivie? Pues es similar sino igual.

En el dolor, ante la partida de un ser amado, no hay herramienta que lo sostenga, no hay explicación valida, no hay libro que lo explique, los grandes profesionales podrán describir nuestras emociones, y nuestro estado físico y social, pero solo el que lo ha pasado, padecido, y trasmutado, puede saber de qué hablo. El que no lo ha vivido, por mucho que se esfuerce nunca podrá comprender y  explicar. Se quedará en lo superficial, en lo que cree interpretar, en lo que observa. 

"La muerte no es tal como la vemos" es una frase extraída de un contexto muy amplio de científicos. Si, está bien, gracias por ello, pero en el momento de mi dolor, de tu dolor, en esos primeros días, esos primeros meses, lo que deseas es mandar a la mierda a todo el que científicamente, religiosamente, místicamente, te quiera dar consuelo.

Entiéndase, es una fase, así que he llegado a varias conclusiones, y te digo que esto es un estudio realizado en observación a mí mismo proceso que quizás pueda servirte para ti, pero comprenderé que también desees mandarme al mismísimo carajo, porque mi dolor y el tuyo no es mismo. Nunca será el mismo. nunca sufrirás igual que yo, tu luto y mi luto quizás se encuentren en un punto, pero todo lo demás es diferente, lugar, personas... lo que si te aseguro, es que llegaras conmigo a un pequeño punto en común, no hay herramienta en ese momento... después si, después, después, después, después cuando tu dolor y el tiempo se dan la mano,  pareciera que entonces aminoran la marcha quedándose atrás para alcanzarte cuando menos lo esperas.

Mi conclusión después de haber perdido a mis 56 años a mis abuelos, mis tías, mi madre, mi padre, mi marido y recientemente mi hermoso hermano pequeño:

- La muerte no es como la vemos, simplemente si existe la vida existe la muerte, principio y fin, dualidad, hablo de este plano físico, humano, terrenal. Para poder comprender, trascender, superar la pérdida de un ser amado, debemos aceptar que somos humanos.

- Por muchas herramientas que manejes, por muchas técnicas que desarrolles, por muy iluminado que estés, debes, y aquí lo entrecomillo "DEBES" primero reconocerte humano, llorar la perdida, no intentes comprender, no intentes hacer técnicas para superar, solo acepta que sufres como un ser humano que eres, llora, enfádate, reniega... haz lo que quieras, pero acepta que eres un humano que sufre en un momento determinado.

- Acepta las emociones que te vienen, estas triste, has perdido a alguien que amabas, había un vínculo entre los dos, y esto es lo que hay. 

- No te pongas un tiempo para terminar tu luto, tu tristeza y tu dolor. Tomate el tiempo que consideres necesario, cuando te permites dejarte estar, aceptarte tan humano como eres, en esa mediad vas a avanzar más deprisa.

- Si piensas que necesitas ayuda, solicítala, no te avergüences de ello, no creas que porque otros salen solos tu también puedes, simplemente solicita la ayuda, un psicólogo, un terapeuta, un Coach que te acompañe a gestionar tus emociones.

- Hay personas bienintencionadas que te invitan a salir, a divertirte para amortiguar la tristeza, craso error, solo si te sientes capaz y te apetece realmente puedes salir, pero sino, da las gracias y has algo más calmado, una salida al cine, un café con una amiga amigo, una película en casa. Estar rodeado de gente, que no comprende cómo te sientes puedes conseguir el efecto contrario, ya que intentaras sonreír cuando lo que deseas es llorar o viceversa. Nuestro estado de ánimo pasa de un lado a otro muy frecuentemente.

- Busca un anclaje que te ayude a sostener este proceso, tus hijos que te aman, un proyecto, amigos que te quieren, Dios, los Ángeles, el Universo, la religión, la vida... algo por lo que vale la pena sonreír y seguir adelante.  Esta búsqueda hacia afuera será mientras recobres tu fortaleza. 


La muerte y la vida son principio y fin, pero quizás ambos sean continuidad. A mi me da tranquilidad saber, creer, sentir, que nuestra esencia permanece en cada uno de nosotros, que todo seguirá en un momento determinado. Busca lo que te brinde serenidad. Encuentra un camino que te de paz aunque se por pequeños lapsos de tiempo. Una música, un amigo, un parque, un paseo, tu mascota. 



Y lo que si te puedo asegurar es una cosa por experiencia, llega un momento en que el dolor se convierte en tristeza, para luego convertirse en nostalgia. Es necesario para poder continuar, pero es un proceso que tiene su tiempo. 

Te envío un abrazo de luz. 



Clairet Reyes 
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Persona tóxica o el reflejo de aquello que deseas cambiar

En la preciosa canción “El Sonido del Silencio” de Simon & Garfunkel hay una estrofa que dice: "Hola oscuridad mi vieja amiga, he venido a hablar contigo otra vez…"

La oscuridad de nuestra vida, esa parte de nosotros que mantenemos oculta, esa parte de nosotros que entra en conflicto con nuestros valores, con nuestras creencias, con nuestra esencia. Pero que de la manera más sublime, forma parte indivisible de nuestro ser. Y es que somos seres humanos, con defectos, con virtudes, con sombras y luces. 

Esa parte de ti que no deseas ver, si no la invitas de cuando en cuando a sentarse a tu lado y ver que te quiere mostrar, aparecerá en el momento menos indicado y te sorprenderá,  por la fuerza que lleva consigo.

Esa parte que no nos gusta de nosotros mismos, utiliza una herramienta muy poderosa que no sabemos manejar... las emociones, no por su complejidad, sino por la falta de observación a cómo reaccionamos en momentos determinados y ante situaciones determinadas. Por ello la importancia de conocerlas.

Ocasionalmente damos rienda suelta a las emociones agradables, y solemos ocultar aquellas que no nos gustan tanto, o simplemente  pasamos a distraernos sin observar la valiosa información que traen consigo.

Pero,  como seres humanos dotados de una inteligencia universal, lo que hacemos es atraer situaciones o personas que nos recuerden, nos muestren, fuera de nosotros, funcionando como un espejo, aquello que deseamos cambiar en un momento determinado. 

 No te preocupes,  que si no lo ves a la primera, vendrán tantas como sean necesarias hasta que consigas verlo. Así, entramos a repetir situaciones una y otra vez…

La única forma que podemos identificar el color amarillo, es que conozcamos los colores.

Conocemos la luz, porque conocemos la sombra.
Sabemos lo que es la valentía, porque ya hemos sentido el miedo.
Lo mismo la alegría y la tristeza, por ejemplo. Todo aquello que observamos en los demás, es porque tenemos una información previa de aquello.  Tanto las cosas que nos gustan en otro, como las que no nos gustan tanto.

La única forma que puedas conocer, saber si estas proyectando o si es una mera información, es a través del conocimiento de nuestras emociones. Es muy curioso cómo funciona, si te descubres a ti mismo, molesto porque una persona se queja constantemente, la pregunta que debes hacerte es ¿En qué momento me quejo yo de las cosas?

Quizás te salga una lista inmensa o un par de detalles, allí es donde debe ir tu atención. Una vez que lo traes al consciente ya dejarás de proyectar, porque no lo necesitas.

Un ejemplo, imagina que tienes una compañera de trabajo que la juzgas como egoísta. Da la "casualidad",  que también tu hermana que vive contigo la consideras egoísta, y "sospechosamente" en el metro paso una situación que te disparó la alarma mostrándote, que una persona reaccionó de forma egoísta...

Cuando utilizas un adjetivo descalificativo de forma continua, comienza a observar, porque eso que ves en los demás claramente está residiendo en ti, y te está desequilibrando la vida.  ¿Qué puedes preguntarte? por ejemplo,¿en qué momento estoy siendo egoísta?

Es posible que estés siendo egoísta:


  1. Contigo misma, negándote tiempo para hacer lo que deseas, o bien necesitas parar para descansar y no te lo permites.
  2. Te cuestionas comprar algo para ti, no sabes si esta bien o no. 
  3. No te regalas ni una camiseta, o te es muy difícil comprar cosas para ti.
  4. O eres egoísta con un familiar.   
En el momento en que identificas la proyección, la reconoces dentro de ti. En ese momento ya no necesitas proyectar nada en nadie, porque ya lo has visto y no necesitas ver más egoístas en tu vida.


Otro punto es... Cuando comenzamos a atraer personas desagradables a nuestras vidas se le suelen llamar tóxicas. 


Pero realmente ser una persona tóxica no es una enfermedad, yo no pienso que existan personas tóxicas, pienso que existen situaciones tóxicas. Situaciones que nos hacen daño a nosotros y a nuestro entorno. 


Estas personas o situaciones despiertan en ti emociones que tú no querrías sentir. Es más, las necesitamos para que podamos ver aquellas relaciones dónde no queremos permanecer. Se hace tóxica una persona, cuando ya te ha mostrado lo que necesitabas ver y tú decides permanecer allí, sosteniendo la situación.  Muchas veces porque es lo que conocías hasta ahora, con lo cual al resultar familiar no das por concluido el ciclo.

La forma de cambiar, de evitar situaciones desagradables es siendo conscientes de lo que atraemos, y rápidamente cambiarlo. 

Es un trabajo diario de observar la relación que tienes con los demás. Normalmente suele ocurrir con mayor frecuencia en nuestra relación con familiares, parejas, amigos... ¿Por qué? Pues porque allí residen nuestros mayores maestros, nuestras relaciones diarias, que son las más cercanas.

Sucede lo mismo en personas que tú admiras.  Admiras mucho a un escritor, a una amiga, a un locutor de radio... Eso que tú vez en ellos, también es un reflejo de lo que llevas dentro de ti. Así, las proyecciones cumplen una función, mostrarte lo que deseas cambiar, y aquello que deseas potenciar.

Si comienzas este camino de observación en donde consideras las situaciones que se van presentando como un reflejo de lo que deseas cambiar,  es una liberación muy grande porque entonces dejaras de ver a las personas como atacantes. Recuperas el poder de tu vida, y de lo que ocurre, porque si tú lo fabricaste, tú lo puedes cambiar. Y allí radica el secreto de conocernos.



Observar tus emociones es recordar que eres luz y sombra, que eres perfectamente imperfecto, cuando reconozcas esto,  serás imperfectamente perfecto. Porque eres lo mejor que te ha pasado en la vida. 

¡Decide comenzar... ya es hora!


Clairet Reyes 
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